
Cuando se busca un coche de segunda mano, el precio, el kilometraje y el estado mecánico suelen concentrar toda la atención. Sin embargo, hay un factor que cada vez tiene más peso en la decisión de compra y que puede afectar directamente al uso diario del vehículo: la etiqueta medioambiental de la DGT.
En 2026, las restricciones de circulación en ciudades con zonas de bajas emisiones son una realidad consolidada. Conocer qué etiqueta tiene el coche que vas a comprar, y qué implicaciones tiene en la práctica, puede evitarte problemas y ayudarte a tomar una decisión más informada.
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Qué es la etiqueta medioambiental de la DGT
La etiqueta medioambiental es una clasificación oficial establecida por la Dirección General de Tráfico que identifica el nivel de emisiones contaminantes de cada vehículo. Se asigna en función del tipo de motor y del año de matriculación, y determina el acceso a determinadas vías, zonas urbanas restringidas y beneficios fiscales.
Su implantación responde a los compromisos de calidad del aire adquiridos por los municipios españoles y a las directivas europeas sobre emisiones. Desde su introducción, la etiqueta ha pasado de ser un distintivo informativo a convertirse en un factor con consecuencias directas en la movilidad diaria.
Todos los vehículos matriculados en España pueden obtener su etiqueta de forma gratuita a través de la web de la DGT o en las jefaturas de tráfico provinciales.
Tipos de etiquetas y qué vehículos las tienen
Existen cinco categorías principales, ordenadas de mayor a menor eficiencia medioambiental.
Etiqueta Cero
Es la categoría más favorable. La ostentan los vehículos eléctricos de batería (BEV), de hidrógeno (FCEV) y los eléctricos de autonomía extendida (REEV). También incluye los vehículos eléctricos enchufables con una autonomía eléctrica homologada superior a 40 kilómetros.
Son los vehículos con mayor libertad de circulación y los que acceden a más beneficios en aparcamiento y peajes.
Etiqueta ECO
La etiqueta ECO corresponde a los vehículos híbridos enchufables con menos de 40 km de autonomía eléctrica, híbridos no enchufables (HEV), vehículos de gas natural y de gas licuado del petróleo.
Es una etiqueta muy interesante en el mercado de segunda mano porque incluye modelos accesibles con consumos reducidos y buena libertad de movimiento en las zonas de bajas emisiones.
Etiqueta C
La etiqueta C es la más común en el parque de vehículos de ocasión de precio moderado. La tienen los turismos gasolina matriculados a partir de 2006 y los diésel matriculados a partir de 2014, siempre que cumplan con las normas de emisiones Euro 4, Euro 5 o Euro 6.
Es una etiqueta que permite circular con normalidad en la mayoría de situaciones, aunque en episodios de contaminación elevada puede quedar restringida en algunas ciudades.
Etiqueta B
Corresponde a vehículos gasolina matriculados entre 2000 y 2005 y diésel matriculados entre 2006 y 2013. Su libertad de circulación es más limitada y en muchas ciudades ya tienen restringido el acceso a determinadas zonas en días de alta contaminación.
Sin etiqueta
Los vehículos sin etiqueta son los más antiguos y contaminantes: gasolina matriculados antes del año 2000 y diésel matriculados antes de 2006. No tienen acceso a zonas de bajas emisiones y están sujetos a las restricciones más severas en episodios de contaminación.
Qué etiqueta necesitas según cómo uses el coche
La etiqueta que más te conviene depende en gran medida de dónde y cómo vas a utilizar el vehículo habitualmente.
Si tu uso principal es circulación urbana en una ciudad con zona de bajas emisiones, lo más recomendable es apuntar como mínimo a la etiqueta C, y valorar seriamente la ECO si el presupuesto lo permite. Tener una etiqueta B en este contexto puede limitar tu movilidad en episodios de restricción, que cada vez son más frecuentes.
Si vas a utilizar el coche principalmente en trayectos interurbanos o en municipios sin zonas restringidas, la etiqueta tiene menos impacto práctico en el día a día, aunque sigue siendo un factor que influye en la reventa futura del vehículo.
Si resides en Zaragoza y te mueves habitualmente por el centro o por zonas con restricciones activas, la etiqueta C es el mínimo recomendable para garantizar libertad de circulación sin sobresaltos.
Cómo afectan las etiquetas a las restricciones de circulación
Las restricciones de circulación se activan principalmente en dos situaciones: los episodios de contaminación declarados por el ayuntamiento y las restricciones permanentes en zonas de bajas emisiones ya establecidas.
En episodios de contaminación, el protocolo habitual es el siguiente:
- Nivel 1: restricciones para vehículos sin etiqueta en determinadas vías.
- Nivel 2: se añaden restricciones para vehículos con etiqueta B.
- Nivel 3: las restricciones pueden extenderse a vehículos con etiqueta C en algunas ciudades.
Los vehículos con etiqueta ECO y Cero quedan al margen de estas restricciones en la práctica totalidad de los protocolos vigentes.
Además de los episodios de contaminación, muchas ciudades españolas han consolidado zonas de bajas emisiones de acceso permanentemente restringido a vehículos sin etiqueta o con etiqueta B. Esta tendencia seguirá ampliándose en los próximos años, por lo que la etiqueta del vehículo es un factor de movilidad a largo plazo que conviene valorar bien en el momento de la compra.
Etiqueta medioambiental y precio de compra: el equilibrio real
En el mercado de segunda mano existe una relación directa entre la etiqueta medioambiental y el precio del vehículo. A mejor etiqueta, en general, mayor precio de adquisición. Pero esta diferencia puede compensarse con creces si se tiene en cuenta el coste de uso a largo plazo.
Un vehículo con etiqueta ECO o Cero puede implicar un desembolso inicial algo mayor, pero ofrece ventajas en combustible, peajes, aparcamiento regulado y reventa que lo hacen más económico a medio plazo.
Por el contrario, un coche con etiqueta B puede parecer una buena oportunidad por su precio de compra, pero las limitaciones de circulación que ya existen y las que previsiblemente se añadirán en los próximos años pueden convertirlo en un vehículo con un uso cada vez más restringido, lo que también afectará negativamente a su valor de reventa.
En términos de equilibrio precio-movilidad, la etiqueta C sigue siendo la opción más accesible para la mayoría de compradores de coches de ocasión que quieren circular sin restricciones en el día a día.
Ventajas fiscales según la etiqueta
La etiqueta medioambiental también tiene implicaciones en algunos impuestos y tasas municipales que conviene conocer.
- Impuesto de circulación: muchos ayuntamientos aplican bonificaciones en el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) para vehículos con etiqueta ECO y Cero. En algunas ciudades, la reducción puede llegar al 75% o incluso al 100% de la cuota.
- Aparcamiento regulado: en muchas zonas de estacionamiento limitado (ORA, zona azul, zona verde), los vehículos con etiqueta Cero y ECO disfrutan de tarifas reducidas o acceso gratuito.
- Peajes: en algunas autopistas y accesos urbanos, los vehículos con etiqueta ECO y Cero tienen bonificaciones o exenciones en el peaje.
Estas ventajas no son uniformes en todos los municipios, por lo que conviene consultar las ordenanzas locales del lugar donde se va a usar el vehículo habitualmente.
Qué etiqueta elegir al comprar un coche de segunda mano
No existe una respuesta única, pero sí algunos criterios claros que pueden orientar la decisión.
Si buscas máxima libertad de circulación y el menor impacto de las restricciones futuras, la etiqueta ECO es la opción más recomendable dentro del mercado de ocasión. Incluye coches híbridos y de gas que ya son accesibles en precio y ofrecen un uso muy cómodo en ciudad.
Si tu presupuesto es más ajustado y buscas un equilibrio entre coste y movilidad sin limitaciones relevantes hoy en día, la etiqueta C es la opción más sensata. Cubre la mayoría de situaciones cotidianas y hay una oferta muy amplia de modelos disponibles en el mercado de segunda mano.
Lo que conviene evitar, especialmente si vas a usar el coche en una ciudad mediana o grande, es apostar por una etiqueta B con la expectativa de que las restricciones no van a afectarte. La tendencia regulatoria es clara y la dirección no va a cambiar.
Preguntas frecuentes sobre etiquetas medioambientales
¿Cómo sé qué etiqueta tiene el coche que quiero comprar?
Puedes consultarlo introduciendo la matrícula del vehículo en la web oficial de la DGT o calcularlo en función del tipo de motor y el año de matriculación según los criterios publicados por la propia DGT.
¿La etiqueta se puede cambiar o mejorar?
No. La etiqueta está asociada a las características técnicas del vehículo y no puede modificarse mediante reformas o adaptaciones del motor.
¿Los coches diésel pueden tener etiqueta C?
Sí. Los vehículos diésel matriculados a partir de 2014 y que cumplen la norma Euro 6 tienen etiqueta C. Los matriculados entre 2006 y 2013 con Euro 5 también pueden tenerla en algunos casos. Es importante comprobarlo para cada vehículo concreto.
¿Qué pasa si circulo por una zona restringida sin la etiqueta adecuada?
Circular por una zona de bajas emisiones sin la etiqueta requerida puede ser objeto de sanción económica, cuya cuantía varía según el municipio.
¿Afecta la etiqueta al precio de reventa del coche?
Sí. Los vehículos con mejor etiqueta medioambiental mantienen mejor su valor en el mercado de segunda mano, especialmente a medida que las restricciones se amplían en más ciudades.